A Cinco Años Sin Diego: El Héroe Eterno Que Nunca Se Va
La Argentina recuerda al ídolo máximo del fútbol mundial, cuya ausencia sigue doliendo pero cuyo legado permanece intacto en cada potrero, en cada abrazo y en cada sueño popular.
25/11/2025 10:38 — Nacional
Cinco años pasaron desde aquel 25 de noviembre de 2020, cuando la noticia sacudió al país y al mundo entero: Diego Armando Maradona había muerto. Y aun hoy, la memoria sigue negándose a aceptarlo del todo. Porque Diego, más que un hombre, fue un latido colectivo. Fue emoción, contradicción, delirio, esperanza. Fue, y sigue siendo, un símbolo que atraviesa generaciones.
Ninguna otra figura logró unir al país como él lo hizo. Su ausencia física se siente, pero su presencia cultural, emocional y popular continúa viva, tan poderosa como siempre. En cada pared pintada, en cada niño que patea una pelota desproporcionada con los sueños que carga, en cada camiseta 10 improvisada con marcador, Diego sigue ahí.
Hoy, a cinco años, miles lo recuerdan con flores, murales, canciones y silencios. Se evocan sus gambetas imposibles, su rebeldía, su magia desbordada y ese corazón que, como él mismo dijo, siempre fue “de la gente”. Maradona fue un espejo en el que muchos vieron su mejor versión posible: la de pelearla, la de no rendirse, la de creer en milagros aunque la vida sea cuesta arriba.
Se recuerda al capitán que levantó la Copa del Mundo en 1986, pero también al pibe de Villa Fiorito que desafió al destino. Al jugador cósmico que dejó en mute al planeta ante una gambeta eterna, pero también al ser humano que cayó y se levantó mil veces, con la misma intensidad con la que vivió todo.
Cinco años sin Diego. Cinco años en los que aprendimos que la muerte no sabe nada de leyendas. Que una figura como la suya no desaparece: se transforma en memoria, en mito, en identidad.
Diego no vuelve porque nunca se fue. Está en cada cancha de tierra, en cada grito de gol, en cada lágrima que brota cuando una pelota parece tener vida propia. Está en ese abrazo espontáneo entre desconocidos cuando juega la Selección. Está en la forma en que este país vive el fútbol: con pasión, con bronca, con entrega, con amor.
Hoy la Argentina lo recuerda con dolor, pero también con gratitud. Porque hubo un tiempo —irrepetible— en el que todos fuimos Maradona.