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Minería sin control: advertencias técnicas que exponen un riesgo ambiental y social en Fiambalá

El licenciado en Seguridad e Higiene Luis Sgro, con más de 35 años de experiencia, alertó en una entrevista radial sobre fallas graves en controles, prevención y remediación vinculadas a la actividad minera del litio en la región.
09/01/2026 21:57 | Local
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La minería del litio vuelve a quedar en el centro del debate en Fiambalá, esta vez no por anuncios de inversión ni promesas de desarrollo, sino por una serie de advertencias técnicas que ponen en foco la falta de controles, la debilidad de los organismos de fiscalización y los riesgos ambientales y sanitarios que podrían derivarse de una actividad mal gestionada.

Las alertas surgieron a partir de una entrevista radial al licenciado en Seguridad e Higiene Luis Sgro, profesional con más de 35 años de trayectoria en el sector minero, quien residió casi cuatro años en Fiambalá y se desempeñó como gerente de Higiene y Seguridad durante la etapa de construcción de un proyecto hoy en producción y bajo capitales extranjeros.

Sgro fue enfático al marcar una diferencia clave: la etapa de construcción, donde existía un plan de gestión preventiva, dista considerablemente de lo que ocurre en la actualidad. Según explicó, muchas de las medidas previstas para la fase productiva no se estarían aplicando, lo que genera un escenario de vulnerabilidad creciente tanto para los trabajadores como para la comunidad.

Uno de los puntos más sensibles señalados por el especialista es la falta de controles efectivos. “Cuando no hay controles y existe anuencia de otros niveles, se genera impunidad”, advirtió, al tiempo que remarcó que ninguna empresa, independientemente de su origen, puede operar por fuera de las leyes nacionales, provinciales y municipales.

En ese marco, cuestionó prácticas observadas tras vuelcos de camiones que transportan salmuera, subrayando que las tareas de remediación realizadas no cumplen con los protocolos técnicos adecuados. Según detalló, una remediación correcta requiere la remoción profunda del suelo contaminado, su tratamiento especializado y la posterior recuperación ambiental, procedimientos que no pueden ser reemplazados por acciones superficiales e improvisadas.

El licenciado también alertó sobre los riesgos asociados al transporte de salmuera con alta concentración de sustancias químicas como cloruros, boro y otros compuestos potencialmente peligrosos. Un eventual derrame cercano al lecho de un río, advirtió, podría comprometer durante meses el abastecimiento de agua de la región, con consecuencias difíciles de revertir.

Otro aspecto preocupante señalado en la entrevista fue la exposición al carbonato de sodio, un compuesto cuya manipulación requiere estrictas medidas de seguridad. Sgro describió escenas de acumulación de material particulado en galpones y la utilización de elementos de protección insuficientes, en una zona caracterizada además por fuertes vientos, lo que incrementa el riesgo de dispersión hacia áreas pobladas.

Lejos de plantear un rechazo a la minería, el profesional fue claro: la actividad es posible, pero solo bajo condiciones estrictas de control, transparencia y participación comunitaria. En ese sentido, propuso la conformación de comités de seguimiento integrados por universidades, organizaciones sociales y vecinos, que permitan un control real y permanente, más allá de presentaciones formales o informes en PowerPoint.

También cuestionó la falta de planificación logística, como la ausencia de caminos alternativos para el tránsito pesado, que hoy comparte rutas turísticas altamente transitadas, aumentando el riesgo de accidentes graves.

Las advertencias de Sgro no se basan en conjeturas, sino en experiencia técnica y conocimiento directo del territorio. Sus palabras, vertidas en un programa radial local, exponen una realidad que interpela tanto a la empresa como a los organismos del Estado: sin control, sin prevención y sin participación social, el costo de la desidia puede ser demasiado alto.

En una ciudad como Fiambalá, donde el ambiente y el turismo son parte esencial de la identidad y el futuro, las señales de alarma no deberían minimizarse. Escuchar a quienes saben, y actuar en consecuencia, sigue siendo una deuda pendiente.

Temas: #Interes #Lector #Salud

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