La Iglesia Diocesana de Catamarca dio inicio formal al Año Jubilar por el Bicentenario del Natalicio del Beato Mamerto Esquiú, con una celebración litúrgica realizada el sábado por la noche en el templo San Pedro de Alcántara, perteneciente a la comunidad franciscana. El Jubileo se extenderá hasta el 11 de mayo de 2027 y fue convocado como un tiempo especial de gracia, memoria y compromiso pastoral.
La ceremonia se llevó a cabo en vísperas de la Fiesta del Bautismo del Señor y en coincidencia con el 143º aniversario del fallecimiento del Beato Esquiú. El lema elegido para este tiempo jubilar es “Beato Mamerto Esquiú, apóstol y ciudadano, servidor de unidad”, en referencia a su legado religioso, social y político en la historia argentina.
El templo fue colmado por fieles, peregrinos y devotos, entre ellos un grupo que caminó desde Piedra Blanca, lugar de nacimiento del Beato, acompañado por su párroco, el padre Carlos Robledo. También participaron autoridades municipales y provinciales, encabezadas por la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Alejandra Benavídez, y el senador por Capital y presidente provisional del Senado, Ramón Figueroa Castellanos.
La Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Luis Urbanc, y concelebrada por el vicario general, presbítero Julio Murúa; el provincial de la Orden Franciscana de la Asunción, fray Emilio Andrada; el guardián del templo San Pedro de Alcántara, fray Julio Buenader, junto a numerosos sacerdotes de la diócesis y de otras provincias.
Al inicio de la celebración, el padre Marcelo Amaya dio lectura al decreto episcopal mediante el cual se convoca oficialmente al Año Jubilar Diocesano en honor al Beato Mamerto Esquiú.
Durante la homilía, monseñor Urbanc explicó el sentido del lugar elegido para la apertura del Jubileo: “Hemos querido comenzar este Año Jubilar en este solar porque fue el espacio que acogió a nuestro Beato Esquiú durante gran parte de su vida, desde su formación inicial hasta su servicio como sacerdote y predicador”.
En relación con la liturgia del Bautismo del Señor, el Obispo reflexionó sobre el significado del inicio de la vida pública de Jesús y lo vinculó con la figura de Esquiú, a quien definió como un “siervo sufriente” comprometido con la fe, la docencia y la vida pública de su tiempo.
Urbanc destacó tres ejes centrales del Evangelio: la solidaridad de Dios, la identidad revelada de Jesús como Hijo amado y el compromiso que surge del propio Bautismo. En ese marco, sostuvo que la fe cristiana no puede vivirse de manera privada ni aislada, y recordó que el Beato Esquiú supo expresar sus convicciones con coherencia tanto en la Iglesia como en la vida social y política.
“Como fray Mamerto, pongamos toda nuestra confianza en la Virgen del Valle, nuestra Madre, que está con nosotros para fortalecer la esperanza y acompañarnos en las dificultades”, expresó hacia el final de su mensaje.
Antes de la bendición final, el provincial franciscano, fray Emilio Andrada, agradeció la convocatoria y subrayó el sentido del lema jubilar. Señaló que Esquiú fue apóstol por su anuncio del Evangelio, ciudadano por su compromiso con la organización nacional y servidor de la unidad por su capacidad de tender puentes en tiempos de división.
Finalmente, pidió oraciones por la pronta canonización del Beato Mamerto Esquiú, para que sea reconocido como santo de la Iglesia.
La jornada concluyó con un acto cultural en la explanada del templo, como cierre de una celebración que marcó el inicio de un tiempo jubilar significativo para la comunidad catamarqueña.