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El River de Marcelo Gallardo atraviesa uno de los momentos más difíciles de su ciclo. El equipo volvió a perder, esta vez 1-0 ante Gimnasia y Esgrima La Plata en el estadio Monumental, con un gol de Marcelo Torres, de penal. El propio River tuvo la chance de empatar sobre la hora, pero Insfrán le contuvo el penal a Miguel Borja, sellando una nueva frustración que encendió el malestar en las tribunas.
El resultado significó la cuarta derrota consecutiva en condición de local, una estadística inédita en casi un siglo de historia para el club. El Monumental, repleto, despidió al equipo con insultos y silbidos, mientras el entrenador decidió suspender la conferencia de prensa, una señal del creciente desgaste en el vínculo con el público.
Un presente oscuro y un Superclásico en el horizonte
River quedó fuera de la Copa Argentina, pelea desde atrás en el Torneo Clausura y aún no tiene asegurada su clasificación a la próxima Copa Libertadores. El Millonario perdió cinco de sus últimas seis presentaciones —solo venció a Talleres— y se ubica tercero en la tabla anual con 52 puntos, apenas en zona de repechaje.
El panorama no podría ser más incómodo: la próxima fecha será nada menos que el Superclásico ante Boca, en la Bombonera, un duelo que puede definir tanto el futuro inmediato del equipo como la continuidad del propio Gallardo.
Silencio y dudas sobre el futuro del técnico
Tras el encuentro, Gallardo optó por no hablar públicamente, aunque se espera que brinde declaraciones durante la semana. Su última conferencia, después de la eliminación en semifinales de Copa Argentina ante Independiente Rivadavia, había dejado frases que encendieron las alarmas.
“Los objetivos no se cumplieron. Quedan pocos días para terminar la temporada y después veremos cómo seguimos”, había dicho entonces el DT, dejando abierta la puerta a una posible salida si el equipo no logra revertir la imagen en el tramo final del año.
El presente de River contrasta con las expectativas que había generado su regreso al banco. El equipo perdió solidez, profundidad y confianza, y atraviesa un tramo final de temporada marcado por la presión, la falta de resultados y un Monumental que, por primera vez en mucho tiempo, dejó de ser garantía de victorias.
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