El suicidio de Rodrigo Gómez, el soldado que se quitó la vida en la Quinta de Olivos en diciembre pasado, dio un giro dramático tras revelarse que era víctima de una red de "sextorsión" manejada desde el interior de penales bonaerenses. En una conferencia de prensa, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, brindaron detalles de la operación criminal tras procesar la prueba clave: una carta de despedida escrita por la víctima.
La banda utilizaba la aplicación de citas Evermatch para captar víctimas. Según la investigación, crearon el perfil falso de una joven llamada "Julieta Ayelén Cardozo", utilizando fotos bajadas de internet. Una vez entablado el vínculo con Gómez, la organización activó la fase de extorsión:
La falsa denuncia: Un miembro de la banda llamaba a la víctima haciéndose pasar por una madre indignada, asegurando que la joven del perfil era menor de edad.
El "Policía corrupto": Inmediatamente, Gómez comenzó a recibir llamados de un supuesto efectivo de la Policía de la Ciudad (usurpando la identidad del oficial Matías Nahuel Conti) quien le exigía pagos millonarios para "frenar la causa judicial".
El circuito del dinero: Las transferencias se realizaban a cuentas de mujeres vinculadas a los presos, quienes actuaban como "mulas" bancarias para dispersar el dinero y dificultar el rastreo.
El documento hallado junto al cuerpo de Gómez fue el hilo conductor para los investigadores. En sus últimas palabras, el soldado expresó la desesperación que le provocó la estafa:
"Quien diría que entrar a una app de citas me traería muchos problemas... me dejaron con muchas deudas, pero ya no importa, ya nada importa. Esos policías son más corruptos que otra cosa", rezaba el texto que hoy es prueba central.
La Justicia identificó a tres internos como los líderes de la maniobra:
Tomás Francavilla (22): Detenido en la Unidad 36 de Magdalena.
Kevin Manuel Sandoval: Alojado en la Unidad 26 de Olmos.
Mauricio José Duarte Arecó: También detenido en Magdalena.
Los tres delincuentes, que operaban con total libertad tecnológica desde sus celdas, serán trasladados a pabellones de alto riesgo en el Servicio Penitenciario Federal. Asimismo, esta madrugada fueron detenidas las mujeres que recibían los fondos, entre ellas la novia de uno de los cabecillas, quien habría recibido una transferencia de $600.000.