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EE.UU. incautó un petrolero ruso acusado de violar el bloqueo a Venezuela y elevó la tensión con Moscú

El buque, vinculado a la llamada “flota fantasma”, fue interceptado en el Atlántico Norte tras semanas de seguimiento. Rusia desplegó un submarino para escoltarlo y denunció una escalada militar y diplomática.
07/01/2026 11:45 | Internacional
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Estados Unidos incautó en el Atlántico Norte un buque petrolero de origen ruso acusado de intentar eludir el bloqueo impuesto al comercio de crudo venezolano, en una operación que expuso un nuevo foco de tensión geopolítica entre Washington y Moscú. La embarcación, actualmente identificada como Marinera y anteriormente conocida como Bella 1, era seguida desde hacía más de dos semanas por la Armada y la Guardia Costera estadounidense.

La operación se ejecutó en cumplimiento de una orden judicial federal, luego de que el petrolero evitara reiteradamente los intentos de abordaje y continuara navegando por aguas internacionales. Fuentes oficiales indicaron que la incautación se concretó sin enfrentamientos directos, aunque bajo un fuerte despliegue naval y aéreo de Estados Unidos.

El buque había despertado alertas en diciembre, cuando se negó a acatar el bloqueo naval cerca de las costas venezolanas. Durante su travesía posterior, modificó su nombre, cambió de registro y pasó a operar bajo bandera rusa, una maniobra que, según Washington, buscó obstaculizar su identificación y dificultar la aplicación de sanciones internacionales.

Desde la administración estadounidense sostienen que el Marinera integra una red de petroleros utilizada para transportar crudo entre países sancionados, como Venezuela, Rusia e Irán. Aunque al momento de la incautación la nave no transportaba petróleo, las autoridades la consideran un activo clave dentro de los mecanismos de evasión de sanciones que Estados Unidos intenta desarticular.

La tensión escaló cuando Rusia desplegó un submarino y otros medios navales para escoltar al buque durante parte de su recorrido. La maniobra fue confirmada por fuentes citadas por medios internacionales y derivó en protestas diplomáticas de Moscú, que acusó a Estados Unidos y a la OTAN de hostigar a una embarcación civil en aguas internacionales.

Desde el Kremlin afirmaron que siguen el caso “con preocupación” y cuestionaron la legalidad del operativo, al tiempo que reclamaron el cese de lo que consideran una persecución injustificada. Washington, en cambio, defendió la incautación como una acción legítima en el marco del cumplimiento de sanciones económicas y resoluciones judiciales vigentes.

El episodio se inscribe en un contexto de creciente presión estadounidense sobre el comercio energético vinculado a Venezuela, reforzado tras el endurecimiento del bloqueo marítimo dispuesto a fines de diciembre y en paralelo a otras operaciones de alto impacto en la región.

Analistas advierten que este tipo de intervenciones en alta mar, especialmente cuando involucran activos rusos y escoltas militares, profundizan un escenario de fricción global que excede el conflicto venezolano y se proyecta sobre la disputa por la energía, las sanciones y el equilibrio de poder internacional.

La incautación del Marinera marca así un precedente poco habitual en la aplicación de sanciones mediante acciones navales directas y deja abierta una nueva etapa de confrontación diplomática entre Estados Unidos y Rusia, con implicancias que podrían extenderse más allá del Atlántico.

Temas: #Interes #Internacional

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