Un dato encendió las alarmas en el norte argentino: durante 2025 se decomisaron 476 kilos de cocaína en Catamarca, una cifra inédita para una provincia que hasta hace pocos años no era considerada parte del mapa del narcotráfico. El fenómeno se explica por el desplazamiento de las rutas que utilizan las organizaciones criminales tras el refuerzo de los controles en la frontera con Bolivia.
Según un informe elaborado a partir de datos de fuerzas de seguridad nacionales, las bandas modificaron su logística y comenzaron a operar en comunas, parajes y provincias que antes no tenían protagonismo en el circuito narco. En ese esquema, Catamarca aparece hoy como una “posta” clave dentro de lo que ya se conoce como la nueva ruta de la droga.
Uno de los corredores más utilizados es la llamada Ruta de los Valles, que une Salta, Tucumán y Catamarca a través de la Ruta Nacional 40 y caminos provinciales. Desde allí, los cargamentos se dirigen principalmente hacia Buenos Aires, el mayor centro de distribución del país.
Las cifras son contundentes: en 2024 se habían incautado apenas 32 kilos de cocaína en Catamarca. En 2025, el número saltó a 476. En Tucumán pasó de 331 a 1.124 kilos, en Santiago del Estero de 679 a 1.131 y en Salta de 3.807 a 4.905. Jujuy fue la única que mostró una leve baja.
El golpe más fuerte al narcotráfico en Catamarca se produjo en julio, en el departamento Belén. En una finca cercana al paraje Las Juntas, Gendarmería secuestró más de 309 kilos de cocaína ocultos dentro de tanques de combustible. El procedimiento terminó con dos mujeres detenidas y el decomiso de vehículos, estructuras metálicas, herramientas y patentes bolivianas.
A partir de ese caso se realizaron allanamientos en Jujuy y Salta, donde se secuestraron autos, camionetas, un camión, celulares, computadoras, municiones y otros elementos vinculados a la causa.
Otro procedimiento relevante ocurrió en septiembre, en Casa de Piedra, La Paz, donde se incautaron 63 kilos de cocaína transportados en un vehículo que venía desde Jujuy con destino a Buenos Aires.
A fines de 2025 se confirmó lo que ya era un secreto a voces: la Ruta Nacional 38 se consolidó como una de las principales puertas de ingreso de droga a Catamarca. Desde la Jefatura de Policía se reforzaron los controles, la División Canes y el trabajo conjunto con Gendarmería.
En una sola semana de diciembre se secuestraron más de 82 kilos de marihuana en tres operativos.
El juez federal Miguel Ángel Contreras fue claro: “Hay más detenidos por narcotráfico que por otros delitos”. Además, lanzó una frase que generó fuerte impacto político: ningún dirigente se acercó a pedirle estadísticas sobre el narcotráfico en Catamarca.
Contreras también se mostró preocupado por cómo los cargamentos logran atravesar varias provincias sin ser detectados y recién son interceptados en Catamarca.
Durante 2025, al menos tres efectivos policiales fueron detenidos por causas vinculadas a drogas. Uno fue arrestado en Tinogasta con marihuana y cocaína en su vehículo. Otro fue detenido por recibir una encomienda con más de cinco kilos de marihuana. El tercero cayó en Paclín con más de 13 kilos de “cripy”, una variedad de alto valor en el mercado ilegal.