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Granadas, tiros y un gasoducto: un Estado ausente frente a un intento de atentado en Ezeiza

Dos hombres armados dejaron explosivos junto a un caño de gas de alta presión y dispararon contra gendarmes. No hay detenidos y crece la alarma por la fragilidad de la seguridad en infraestructura estratégica.
03/02/2026 08:41 | Nacional
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Un episodio de extrema gravedad volvió a exponer las falencias del Estado en materia de control territorial y protección de infraestructura crítica. En el Parque Nacional Ezeiza, a metros del Aeropuerto Internacional, dos hombres armados dejaron granadas de guerra y bombas molotov apoyadas directamente sobre un gasoducto de alta presión y, al ser sorprendidos por gendarmes, respondieron a tiros antes de huir.

El hecho ocurrió el viernes al mediodía, cuando dos cabos de Gendarmería realizaban actividad física por las ciclovías del predio. En ese contexto, observaron una moto Honda Tornado 250 cc encendida y sin ocupantes. A pocos metros, dos sujetos se sobresaltaron al notar la presencia del personal. Uno de ellos extrajo un arma de fuego y disparó dos veces contra los efectivos. Las balas no impactaron, aunque los gendarmes resultaron con lesiones leves al tirarse cuerpo a tierra.

Tras los disparos, los agresores escaparon a toda velocidad. Segundos después, los uniformados descubrieron lo más alarmante: dos granadas de fragmentación FMK2 de uso militar, con seguro colocado, apoyadas sobre una cañería señalizada como “gas de alta presión” de la empresa Metrogas. Junto a ellas, había botellas plásticas con líquido inflamable.

La escena activó un operativo de máxima seguridad con intervención de la Policía Federal, Bomberos, Policía Científica y brigadas especializadas en explosivos. También se hallaron dos vainas servidas, que quedaron bajo custodia para pericias balísticas. La causa quedó en manos del Juzgado Federal N°2 de Lomas de Zamora.

Especialistas advirtieron que una detonación en ese punto podría haber provocado una deflagración de gran alcance, con riesgo extremo para personas, daños estructurales severos y posible afectación del suministro de gas en el Área Metropolitana. Todo esto ocurrió en un parque nacional, en una zona con infraestructura sensible y sin controles visibles que impidan que alguien llegue con armas y explosivos.

A menos de tres meses del incendio en el polo industrial de Carlos Spegazzini y a semanas de otro foco ígneo en la misma zona de Ezeiza, el episodio vuelve a encender alarmas sobre la liviandad con la que se maneja la seguridad. La ausencia de detenidos, la facilidad con la que se colocaron explosivos militares y la falta de prevención real dejan una pregunta incómoda: ¿quién cuida lo que es de todos?

Mientras la Justicia investiga bajo reserva, el caso expone una verdad incómoda para el relato oficial: sin orden, sin control y sin un Estado limitado pero eficaz en su función básica —garantizar seguridad—, no hay desarrollo, no hay inversiones ni hay libertad posible. La improvisación en materia de seguridad no es ideológica: es peligrosa.

Temas: #Policial

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