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La marea violeta que cubrió gran parte del mapa argentino en las elecciones legislativas dejó pocas islas azules. La Libertad Avanza (LLA) se impuso en 16 de los 24 distritos en la elección de diputados y en seis de las ocho provincias que renovaban senadores. Sin embargo, en medio de la derrota generalizada del oficialismo, algunos referentes del peronismo lograron sobrevivir y comienzan a proyectarse como piezas clave en la reconstrucción del Partido Justicialista.
Fuerza Patria retuvo seis provincias en la disputa por la Cámara baja —San Juan, Santa Cruz, La Rioja, Tucumán, Catamarca y La Pampa— y una en la contienda por el Senado, Río Negro. A ese grupo se suma el santiagueño Gerardo Zamora, aliado permanente del peronismo nacional.
Uno de los casos más resonantes fue el de Cristian Andino en San Juan, quien logró imponerse con el 34,4% de los votos frente al frente “Por San Juan”, del gobernador Marcelo Orrego, y relegó a LLA al tercer puesto. Apadrinado por el ex gobernador Sergio Uñac, Andino se convirtió en la figura del resurgimiento del peronismo sanjuanino, que había perdido el control de la provincia en 2023.
El triunfo revitalizó a Uñac, que busca ocupar un lugar protagónico en la mesa de conducción nacional del PJ. Desde su espacio, Primero la Patria, ya planean recorrer el país para promover una reorganización federal del movimiento, con el objetivo de devolverle representatividad y estructura al partido.
En el extremo sur, Juan Carlos Molina, sacerdote y debutante electoral, dio la sorpresa en Santa Cruz al vencer por escaso margen a los libertarios y al gobernador Claudio Vidal, que quedó tercero con apenas el 15,4%. Militante social y ex funcionario kirchnerista, Molina emergió como una de las nuevas caras del peronismo patagónico y buscará consolidar su influencia regional desde el Congreso.
En el centro del país, Sergio Ziliotto resistió en La Pampa. Su lista, Frente Defendemos La Pampa, ganó por apenas un punto —44,6% contra 43,5%—, pero ese margen bastó para recuperar una banca en Diputados. El triunfo tuvo ribetes internos: la reaparición pública del ex gobernador Carlos Verna, que criticó duramente a dirigentes de su propio espacio, y la reafirmación de Ziliotto como jefe político provincial pese a las tensiones con el intendente de Santa Rosa, Luciano Di Nápoli.
En el norte, el formoseño Gildo Insfrán mantuvo su hegemonía con una ventaja de 22 puntos sobre LLA, aunque la irrupción libertaria —con un tercio de los votos— encendió señales de alerta. También conservaron sus provincias Osvaldo Jaldo en Tucumán y Raúl Jalil en Catamarca, ambos con triunfos holgados tras haberse distanciado de la Casa Rosada durante la gestión de Milei. En tanto, Ricardo Quintela logró retener La Rioja por un margen mínimo de 621 votos.
Con el poder concentrado en pocos bastiones y sin una conducción nacional clara, el peronismo atraviesa una de sus etapas más críticas. Los gobernadores y dirigentes del interior que lograron sobrevivir al vendaval libertario se preparan ahora para disputar el futuro liderazgo del partido y definir su rumbo hacia 2027.
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