Este miércoles 11 de febrero, el centro de Madrid volvió a ser el escenario de una contundente protesta del campo español. Coordinados por Unión de Uniones y Unaspi, agricultores y ganaderos de cinco columnas provenientes de Castilla-La Mancha, Castilla y León, el Norte y el Levante confluyeron en la Plaza de Colón para marchar hacia el Ministerio de Agricultura, Pesca y Ganadería.
La movilización, que incluyó la entrada autorizada de 348 tractores —pese a que los organizadores esperaban 1.500—, pone de manifiesto el malestar profundo de un sector que se siente amenazado por las políticas de Bruselas y los tratados de libre comercio.
Las organizaciones agrarias centran sus demandas en dos frentes que consideran vitales para la supervivencia de las explotaciones familiares:
Rechazo a los recortes de la PAC: Los productores denuncian una reducción progresiva de las ayudas directas de la Política Agraria Común (PAC). Temen que la desaparición de ciertas líneas de subvención y la burocracia europea comprometan la sostenibilidad económica de sus fincas.
Oposición al tratado UE-Mercosur: El sector califica este acuerdo como una competencia desleal. Argumentan que la entrada de productos de países del Mercosur no solo perjudica su rentabilidad, sino que pone en riesgo la salud del consumidor al introducir productos que no cumplen con los estrictos protocolos sanitarios y de salubridad europeos.
Más allá de las reivindicaciones económicas, la marcha tuvo un fuerte componente de defensa del consumidor. "Todos tenemos la costumbre de comer y queremos que sea bueno para la salud", expresaron los manifestantes, exigiendo que el Estado garantice un presupuesto suficiente para la defensa de la agricultura española.
Además, el sector exige medidas urgentes para fomentar el relevo generacional y un cambio en los protocolos de sanidad animal para evitar el sacrificio innecesario de ganado ante brotes sanitarios mal gestionados.
Desde las 11:30 horas, la comitiva recorrió el Paseo de Recoletos y el Paseo del Prado tras dejar la maquinaria pesada en Colón por motivos de seguridad. El operativo de la Delegación del Gobierno limitó el número de tractores permitidos para garantizar la circulación en los ejes críticos de la ciudad.
Esta protesta en Madrid se suma a una jornada de alta conflictividad social en distintos puntos de habla hispana, coincidiendo con el debate de la reforma laboral en el Senado argentino y las huelgas de transporte y educación en provincias como Catamarca, evidenciando un clima de tensión global respecto a los derechos laborales y la estabilidad de los sectores productivos.