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Promesas incumplidas y abusos en la Puna: El hartazgo de un Oeste que la política abandonó

A cuatro años del anuncio de la "Ley de Frontera", Tinogasta y Fiambalá siguen sin beneficios. Mientras el RIGI atrae inversiones a pesar de la ineficiencia local, los vecinos denuncian maltratos, rosters abusivos y un silencio cómplice ante la degradación ecológica.
13/02/2026 09:44 | Local
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En febrero de 2022, la política local montó un escenario para anunciar que la Ley de Zona de Frontera era una prioridad. Hoy, en 2026, ese anuncio es el monumento al cinismo. No solo no se reglamentaron los beneficios jubilatorios e impositivos, sino que la brecha entre el despacho oficial y el vecino de a pie se ha vuelto un abismo. Mientras los políticos locales intentan colgarse medallas por inversiones que llegan exclusivamente gracias al marco nacional del RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones), la realidad dentro de los yacimientos mineros es alarmante.

El manoseo al trabajador y el drama en los yacimientos

El descontento en Tinogasta ya no es solo por los sueldos que no alcanzan. Las denuncias de los vecinos apuntan a un sistema de "manoseo" permanente:

El RIGI: Inversión a pesar de la dirigencia

Es fundamental aclarar que el flujo de inversiones que se observa en la región responde a incentivos nacionales como el RIGI, diseñados para dar seguridad jurídica donde los caudillismos locales fallan. No es "gracias a la gestión" de quienes prometieron la Ley de Frontera en 2022; es, más bien, a pesar de ellos. Sin embargo, este esquema de inversión no está siendo acompañado por un control local que proteja lo más preciado: el medio ambiente.

Ecología: La preocupación del ciudadano, el olvido del político

El bajo compromiso con la ecología es quizás la mayor herida abierta en el departamento. Mientras el ciudadano de Tinogasta observa con angustia el manejo del agua y el impacto en sus tierras, la clase política se muestra indiferente.

Conclusión

La "Comisión de Frontera" de 2022 fue el puntapié inicial de una carrera que nunca se corrió. Hoy, los trabajadores de salud y educación siguen esperando una jubilación digna, mientras el departamento sufre las consecuencias de una minería que deja divisas en Buenos Aires y Catamarca Capital, pero deja deudas sociales y ambientales en el Oeste. El cáncer de la corrupción y la desidia sigue ahí.

Temas: #Interes #Politica

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