En lo que representa un paso fundamental hacia la desregulación y la inserción de Argentina en las ligas mayores del comercio global, la Cámara de Diputados aprobó este jueves el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). La votación arrojó un amplio consenso con 203 votos afirmativos, 42 en contra y 4 abstenciones, reflejando la voluntad de avanzar hacia un esquema de competencia y apertura económica.
Desde una perspectiva de libertad económica, el tratado derriba las barreras proteccionistas que durante décadas aislaron a la producción local. Entre los puntos técnicos más relevantes se destacan:
Eliminación de aranceles: La Unión Europea se compromete a eliminar gravámenes para el 92% de las exportaciones del Mercosur.
Cuotas preferenciales: Un 7,5% adicional de los productos ingresará bajo regímenes de cuotas favorables, beneficiando directamente a la agroindustria, la minería y la energía.
Seguridad jurídica: El acuerdo establece reglas claras en materia de propiedad intelectual, compras públicas y competencia, brindando la previsibilidad necesaria para atraer Inversión Extranjera Directa (IED).
La ratificación de este entendimiento permitirá que las empresas argentinas compitan en un mercado de alta demanda, compuesto por más de 440 millones de consumidores. Según estimaciones oficiales, la integración no solo potenciará las ventas externas del sector manufacturero y energético, sino que también facilitará el acceso a bienes de capital y tecnología europea a menores costos, aumentando la productividad nacional.
El acuerdo representa, además, un límite institucional al intervencionismo estatal, al alinear las normativas locales con estándares internacionales de desarrollo sostenible y transparencia en las contrataciones.
Tras la media sanción en Diputados, el texto será girado a la Cámara de Alta para su tratamiento. Para su entrada en vigor definitiva, el tratado requiere la ratificación de cada uno de los estados miembros de ambos bloques. Para Argentina, este avance significa dejar atrás el modelo de "vivir con lo nuestro" para abrazar una integración que premia la eficiencia y el talento productivo en el escenario mundial.