El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó su sexta jornada consecutiva de compras en el mercado cambiario y acumula más de USD 270 millones adquiridos desde comienzos de enero, en un giro relevante respecto del esquema defensivo que predominó durante buena parte de 2024.
En la última rueda, la autoridad monetaria compró USD 55 millones en el Mercado Libre de Cambios, mientras que las reservas brutas crecieron en USD 372 millones y cerraron en USD 44.768 millones. El incremento respondió no solo a la intervención oficial, sino también a la revalorización de activos, especialmente el oro, que avanzó 2,7% y alcanzó máximos históricos.
Con estas operaciones, el Central acumula USD 273 millones desde el 5 de enero, fecha en la que puso en marcha un nuevo esquema de acumulación de reservas bajo el régimen de bandas cambiarias ajustadas por inflación. El ritmo promedio de compras ronda los USD 40 millones diarios, un nivel significativo para un período del año en el que la oferta de divisas suele ser limitada y la demanda por turismo presiona al alza.
El tipo de cambio mayorista cerró en $1.467,5, con un volumen operado de USD 434 millones. En ese contexto, el BCRA volvió a superar el umbral del 5% del total negociado, límite que la propia entidad había fijado para evitar distorsiones en el mercado, lo que muestra una intervención más activa de la prevista.
Desde el sector financiero destacaron el cambio de postura oficial. Analistas señalaron que el Central volvió a desempeñar el rol de comprador neto que el mercado venía reclamando, aunque advirtieron que esta estrategia convive con una fuerte presencia oficial en el mercado de futuros y en instrumentos dólar linked, donde el organismo asume posiciones vendedoras para contener expectativas.
El esquema actual implica que, mientras el sector privado se cubre ante eventuales movimientos del tipo de cambio, el BCRA incrementa su exposición vendiendo futuros y títulos atados al dólar, una dinámica que permite sostener la estabilidad nominal pero que no está exenta de riesgos si el contexto financiero se deteriora.
De acuerdo con las proyecciones oficiales, la acumulación de reservas podría ubicarse entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones durante 2026, en función del grado de remonetización de la economía y de la demanda de pesos. Bajo un escenario moderado, el Central estima que la base monetaria podría crecer hasta el 4,8% del PBI hacia fines del próximo año.
Sin embargo, el proceso no está exento de tensiones. La reciente cancelación parcial del swap con el Tesoro de Estados Unidos, que implicó la devolución de USD 2.500 millones financiados con un nuevo préstamo internacional, expone que parte del fortalecimiento de reservas sigue dependiendo de ingeniería financiera y no exclusivamente del superávit externo.
En ese marco, la política del Banco Central muestra señales de mayor previsibilidad y disciplina, aunque el desafío de fondo sigue siendo consolidar reservas genuinas sin recurrir a mecanismos transitorios ni comprometer el balance de la entidad.