Vecinos autoconvocados de Fiambalá vienen movilizándose todos los viernes para visibilizar una serie de reclamos vinculados al impacto de la actividad minera, la falta de controles ambientales y las condiciones de seguridad laboral. Así lo expresó Rocío Lamas, una de las referentes del grupo, en una entrevista realizada en Radio King.
Según explicó, hace dos semanas comenzaron a reunirse de manera organizada y ya presentaron una nota formal al intendente de Fiambalá solicitando respuestas. “No hubo ninguna contestación, ni del municipio ni de ninguna otra autoridad”, afirmó. La semana pasada, además, elaboraron un petitorio dirigido al gobernador, donde se incluyen reclamos vinculados al ambiente, la responsabilidad social empresaria y la necesidad de que las firmas mineras cumplan con protocolos básicos de seguridad.
Uno de los puntos centrales de la preocupación es el consumo de agua y el manejo de sustancias químicas. Lamas relató que el detonante fue el vuelco de un camión en la zona cordillerana, donde —según los vecinos— la remediación no habría sido adecuada. “Vimos cómo trabajaron y no fue de la manera correcta. Nos preocupa porque de ahí salen los ríos que usamos para regar y también para consumo humano”, sostuvo.
La referente señaló además que Fiambalá es una zona ventosa, por lo que los posibles contaminantes no solo afectarían al agua, sino también al aire. A esto se suma la inquietud por la seguridad de los trabajadores locales que se desempeñan en empresas como LIEX. “Hay chicos de Fiambalá y de Tinogasta que manipulan químicos sin la indumentaria adecuada. Eso duele, porque son nuestros hijos, nuestros hermanos”, remarcó.
Desde una mirada crítica liberal, el reclamo apunta a algo básico: reglas claras, cumplimiento de la ley y respeto por la vida, la propiedad y la salud de las personas. Lamas fue contundente: “Las empresas entraron a nuestra casa y tienen que trabajar bajo nuestras reglas, cuidando nuestras montañas, que son oro”.
También llamó la atención la ausencia total de los gremios. “No se presentó ningún sindicato, en lo absoluto”, indicó, cuestionando el silencio de quienes deberían velar por las condiciones laborales.
En cuanto a la respuesta política, fue igual de dura. “No hay autoridades provinciales que frenen esto. Parece que nadie se pone las pilas”, dijo. Si bien se habló de una posible visita del gobernador, hasta ahora no hubo ningún contacto con los autoconvocados.
Las marchas continuarán. El primer viernes sirvió para convocar e informar; el segundo reunió a más de 150 personas. “Escuchamos al pueblo y armamos los reclamos en base a lo que creemos justo: cuidar el ambiente, el agua, el aire, el suelo y, sobre todo, a nuestros trabajadores”, afirmó Lamas.
En una provincia donde el discurso oficial promete desarrollo y futuro, los vecinos de Fiambalá piden algo mucho más elemental: controles reales, Estado presente y empresas que cumplan. No subsidios, no propaganda, no relatos. Respuestas concretas. Y, sobre todo, respeto por la gente que vive y trabaja en la cordillera.