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Autoconvocados denuncian abandono y desigualdad por la minería en Fiambalá y Tinogasta

Vecinos cuestionan el impacto real del litio en el desarrollo local y advierten que la riqueza no se traduce en mejoras para la población.
06/02/2026 11:42 | Local
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La visita de autoridades provinciales a Fiambalá volvió a dejar al descubierto una tensión que crece desde hace años: la distancia entre el discurso oficial sobre el “progreso minero” y la realidad cotidiana que viven los vecinos del oeste catamarqueño. Autoconvocados de Fiambalá y Tinogasta expresaron su malestar por la falta de agua, el deterioro de los servicios públicos y la escasa participación del pueblo en los beneficios de la actividad extractiva.

Durante un encuentro con la ministra de Minería, un grupo de vecinos logró exponer sus reclamos. Plantearon preocupaciones por la situación ambiental, la disponibilidad de agua y la falta de obras estructurales, en una zona que figura entre las más ricas en recursos minerales del país. Sin embargo, aseguran que esa riqueza no se refleja en hospitales equipados, calles en condiciones ni empleo genuino.

Desde el sector autoconvocado cuestionan que el modelo actual favorece a un reducido grupo de empresas y proveedores, mientras la mayoría de la población sigue sin ver mejoras reales en su calidad de vida. Señalan que hay pocos puestos de trabajo para mano de obra local y que los salarios no compensan las condiciones de riesgo e insalubridad.

También remarcan la ausencia de dirigentes locales y provinciales en los espacios de diálogo con la comunidad. Según los vecinos, ni intendentes, ni concejales, ni legisladores acompañaron los reclamos, lo que alimenta la percepción de que el poder político está más cerca de los intereses empresariales que de las necesidades del pueblo.

Desde una mirada liberal crítica, el problema no es la minería en sí, sino un Estado que no cumple su función básica: garantizar que los recursos naturales se traduzcan en bienestar para la sociedad. Cuando hay litio, millones en exportaciones y discurso de crecimiento, pero no hay agua segura, salud ni infraestructura, el modelo pierde legitimidad.

Los autoconvocados advirtieron que continuarán organizándose y no descartan nuevas medidas de protesta si no hay respuestas concretas. El reclamo central es claro: que el desarrollo no sea un eslogan, sino un hecho visible en Fiambalá y Tinogasta.

En tiempos donde se discute el futuro productivo del país, el oeste catamarqueño plantea una pregunta incómoda: ¿quién se queda con la riqueza y quién paga los costos?

Temas: #Interes #Justicia #Lector #Politica #Salud

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