La muerte de Kurt Cobain en abril de 1994, calificada oficialmente como suicidio por las autoridades de Seattle, vuelve al centro del debate internacional. Un equipo de especialistas, liderado por el forense Brian Burnett y la investigadora Michelle Wilkins, presentó un informe que contradice la versión histórica y sugiere una puesta en escena para encubrir un asesinato.
El hallazgo más contundente del equipo forense se centra en los análisis toxicológicos. Según el reporte, Cobain presentaba una concentración de heroína en sangre diez veces superior a la dosis letal.
Para los expertos, esta cantidad de droga habría provocado un coma profundo casi inmediato. "En ese estado, era físicamente imposible sostener una escopeta Remington calibre 20, apuntarla y accionar el gatillo", sostiene el informe. Además, la autopsia reveló necrosis en el cerebro y el hígado, signos compatibles con una sobredosis progresiva por falta de oxígeno y no con una muerte instantánea por disparo.

El equipo de Burnett y Wilkins enumeró diez puntos críticos que sustentarían la teoría del homicidio:
Necrosis orgánica: Evidencia de una agonía previa por hipoxia (falta de oxígeno) antes del disparo.
Sobredosis incapacitante: La imposibilidad de manipular un arma de tres kilos bajo los efectos de tal nivel de heroína.
Mano limpia: La ausencia de manchas de sangre o tejido en la mano izquierda que sostenía el arma, algo científicamente improbable en un disparo de esa magnitud.
Escena ordenada: El kit de heroína apareció con las jeringas tapadas y los objetos alineados, una tarea imposible para alguien en medio de una sobredosis fulminante.
El casquillo: Hallado en una posición que no coincide con la mecánica de expulsión natural del arma.
Vías respiratorias sin sangre: Sugiere que el corazón ya había colapsado por la droga antes del disparo.
Sujeción pasiva: Los patrones de manchas indican que la mano fue colocada sobre el arma después de la muerte.
Mancha en la camisa: La distribución de la sangre indica que el cuerpo estuvo en una posición erguida diferente a la hallada inicialmente.
Evidencias meticulosas: Recibos de compra del arma y balas guardados prolijamente en los bolsillos, lo que Wilkins califica como una "escena de película".
La nota de suicidio: Peritos detectaron que las últimas cuatro líneas —las únicas que mencionan la muerte— tienen un trazo y presión distintos al resto de la carta.
Pese al impacto de estas revelaciones, el departamento de policía de Seattle no ha anunciado la reapertura del expediente. El caso permanece cerrado legalmente como suicidio desde hace 32 años. "Si nos equivocamos, demuéstrennoslo. Solo pedimos transparencia", declaró la investigadora Michelle Wilkins.
Esta controversia surge en un contexto de fuerte interés por la transparencia institucional, similar a lo que ocurre en otros ámbitos. Por ejemplo, en Catamarca, el Concejo Deliberante de Fiambalá ha emitido recientemente una resolución solicitando informes detallados sobre los viajes oficiales del intendente Raúl Úsqueda a China y Dubái, subrayando que en la administración pública "lo que no está en expedientes administrativos no existe". Al igual que en el caso Cobain, la demanda social exige que la verdad se sustente en pruebas documentales y no solo en declaraciones públicas.