El diputado provincial Mamerto Acuña apuntó contra el oficialismo catamarqueño por cuestionar el endeudamiento del Gobierno nacional mientras, según sostuvo, evita dar explicaciones sobre un préstamo tomado por la Provincia en condiciones desfavorables y con escasa transparencia política.
Para el legislador, el eje del debate no pasa por evaluar si la deuda nacional es o no conveniente, sino por la falta de coherencia del discurso oficial en Catamarca. “No se puede condenar el endeudamiento ajeno y, al mismo tiempo, ocultar o relativizar decisiones propias que comprometen seriamente las cuentas provinciales”, afirmó.
Acuña recordó que el Ejecutivo provincial avanzó con una operación de crédito a través del Decreto Acuerdo N.° 1670, firmado el 16 de diciembre de 2025, luego de un proceso administrativo que, a su entender, evidenció desorden y falta de previsión. Según detalló, la gestión del préstamo se inició en febrero de ese año, quedó sin oferentes en mayo y recién se retomó en diciembre, cuando el ejercicio presupuestario estaba prácticamente concluido.
“Se trata de un financiamiento que debía ejecutarse al inicio del año y terminó cerrándose a las apuradas, sin planificación y con un costo financiero elevado”, señaló. En ese marco, explicó que la Provincia había solicitado más de 138 mil millones de pesos, pero solo recibió una oferta por 45 mil millones, presentada por el Banco Nación, en su carácter de agente financiero.
El diputado advirtió que el crédito fue otorgado con una tasa variable atada a la TAMAR, estimada en torno al 35%, y con un plazo de cinco años. “Es una deuda mucho más cara, más larga y más riesgosa que las operaciones que hoy el oficialismo cuestiona a nivel nacional”, subrayó.
En ese sentido, Acuña remarcó la contradicción de criticar un préstamo nacional con una tasa del 7,4% y un vencimiento a poco más de un año, mientras se omite el impacto de una deuda provincial que compromete recursos durante 60 meses. “El problema no es la deuda de otros, el problema es la doble vara con la que se mide”, insistió.
El legislador también aludió a antecedentes que, según dijo, suelen quedar fuera del debate público, como el endeudamiento asumido en 2006 para cancelar obligaciones con el FMI a tasas elevadas, o la emisión monetaria masiva que derivó en instrumentos financieros que aún hoy pesan sobre la economía.
Para Acuña, esta lógica revela un modelo de federalismo discursivo que no se condice con la realidad local. “Se exporta un relato hacia afuera, pero se oculta lo que pasa puertas adentro”, afirmó, y advirtió que ese enfoque termina dejando a los catamarqueños expuestos a decisiones financieras mal diseñadas.
“Cuando no hay coherencia ni control político real, el costo siempre lo termina pagando la sociedad”, concluyó.