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Puente prometido: La Banda de Lucero sigue esperando.

Vecina reclama una obra anunciada hace años y nunca concretada. Crecen las críticas al Gobierno provincial por el abandono de una zona clave de Tinogasta.
29/01/2026 09:10 | Local
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La postergación del puente de La Banda de Lucero volvió a quedar en el centro del debate en Tinogasta. Vecinos del sector expresaron su malestar ante la falta de una obra largamente prometida que sigue sin ejecutarse, pese a haber sido anunciada públicamente hace años por el propio gobernador Raúl Jalil junto al diputado nacional sebastian noblega 

Las imágenes del cauce del río y del paso improvisado que hoy deben utilizar familias, niños y adultos mayores reflejan una realidad alarmante: cruzar implica riesgo, esfuerzo y exposición permanente. Cada crecida agrava la situación y deja aisladas a comunidades enteras que dependen de ese paso para acceder a la escuela, al hospital o al trabajo.

“¿Dónde está el puente de La Banda de Lucero?”, se preguntan los vecinos. Recuerdan que hubo anuncios, presupuesto y promesas oficiales que nunca se transformaron en hechos. Mientras tanto, el tiempo pasó y la obra jamás llegó.

El reclamo no se limita solo a la infraestructura vial. Desde distintos sectores del departamento advierten que Tinogasta, a pesar de ser hoy uno de los ejes estratégicos por la explotación del litio, sigue relegado en materia de obras públicas, educación, salud y servicios esenciales. La sensación de abandono se profundiza cuando se comparan discursos con la realidad cotidiana.

La publicación reciente de un pedido dirigido al intendente Ernesto Andrada por parte de una vecina de Banda de Lucero refleja el hartazgo social: no se trata de política partidaria, sino de necesidades básicas no atendidas. Niños, personas mayores y familias enteras siguen expuestas a condiciones indignas por la falta de una obra que debería ser prioritaria.

Mientras tanto, la ciudadanía también apunta al manejo de los recursos y a los fideicomisos anunciados en distintos momentos, que nunca se traducen en mejoras concretas para la gente.

En La Banda de Lucero no piden privilegios. Piden lo mínimo: un puente que les permita vivir sin miedo, sin aislamiento y sin promesas vacías.

La pregunta sigue abierta: ¿cuántos años más deberá esperar la comunidad para que el puente deje de ser un verso y se convierta en realidad?

Temas: #Politica

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