La comunidad de Tinogasta y Fiambalá dejó de pedir: ahora exige. A través de un petitorio escrito —contenido en un documento que ya fue elevado a las autoridades— los vecinos pusieron en blanco y negro lo que el poder político sigue evitando enfrentar.
El PDF es contundente. No habla en abstracto: enumera exigencias concretas, con puntos claros que reflejan la realidad cotidiana y el hartazgo social.
Entre las principales exigencias del petitorio, se destacan:
🔴 Presencia efectiva del Estado en Fiambalá y Tinogasta, no solo en discursos.
🔴 Obras de infraestructura reales y urgentes, especialmente en caminos, puentes, servicios básicos y viviendas.
🔴 Respuestas inmediatas en salud y educación, con recursos, personal y condiciones dignas.
🔴 Transparencia en el uso de fondos públicos y fideicomisos, para saber dónde están y en qué se gastan.
🔴 Seguridad y justicia que actúe a tiempo, para que no se sigan lamentando víctimas por desidia.
🔴 Participación de la comunidad en las decisiones, no más planes armados desde un escritorio lejano.
El documento no deja margen para la confusión: no se pide caridad política, se exigen derechos básicos.
En Fiambalá, el reclamo es por abandono. En Tinogasta, por contradicción: se habla de “desarrollo” por la minería, pero no hay desarrollo social visible. El petitorio pone el dedo en la llaga: el progreso no llega a la gente.
Cada punto del PDF funciona como una interpelación directa al poder. Y la falta de respuestas ya no se explica por tiempos administrativos: se explica por decisión política.
Hoy, el mensaje de Tinogasta y Fiambalá es uno solo:
👉 Basta de promesas.
👉 Basta de dilaciones.
👉 Queremos respuestas, plazos y responsables.
El petitorio ya está presentado. Ahora la pelota está del lado del Estado.
¿Van a escuchar, o van a seguir dejando que la bronca social siga creciendo?