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Boleta Única sí, reforma constitucional no: el oficialismo vuelve a correr el eje del debate

Ante el impulso libertario por la Boleta Única de Papel, el peronismo provincial reflota la reforma de la Constitución y busca diluir una demanda concreta con un cambio de reglas a su medida.
04/02/2026 08:50 | Provincial
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El pedido de La Libertad Avanza para avanzar con la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) en Catamarca volvió a poner en evidencia un reflejo clásico del oficialismo: en lugar de discutir una mejora puntual, clara y transparente del sistema electoral, el Frente de Todos intenta correr el eje hacia una reforma constitucional integral.

El planteo lo hizo el diputado Nicolás Zavaleta, quien aprovechó el anuncio libertario para insistir con modificar la Carta Magna provincial. En su visión, el debate no debería limitarse al sistema de votación, sino ampliarse a una reforma “profunda” que abarque justicia, trabajo, educación, medio ambiente y nuevas tecnologías.

El problema es político y conceptual. La Boleta Única es una herramienta concreta, simple y probada, que busca garantizar más transparencia, menos gasto y mayor libertad para el votante. En cambio, la reforma constitucional es un proceso complejo, costoso y de enorme impacto institucional. Mezclar ambos temas no fortalece la democracia: la diluye.

Desde una mirada liberal, la prioridad debería ser clara: mejorar las reglas del juego electoral sin tocar la estructura del poder. La BUP apunta justamente a eso. La reforma constitucional, en cambio, abre la puerta a negociaciones opacas, pactos de cúpula y cambios que, históricamente en Catamarca, siempre generaron desconfianza.

No es casual. Cada vez que el peronismo gobernante habló de reformar la Constitución fue con la oposición en alerta. Primero lo intentó Lucía Corpacci, luego Raúl Jalil. En ambos casos, los proyectos fracasaron porque nadie creyó que se tratara de limitar el poder, sino de administrarlo mejor desde arriba.

Zavaleta afirma que una reforma serviría para terminar con las reelecciones indefinidas, limitar mandatos y ampliar los períodos de sesiones. Son banderas que suenan bien, pero que el oficialismo jamás impulsó con convicción cuando tuvo mayorías cómodas. Ahora aparecen como argumento defensivo frente a una propuesta que sí incomoda: la Boleta Única.

La BUP no discute cargos ni mandatos. Discute algo más sensible para la política tradicional: el control del proceso electoral. Menos boletas, menos punteros, menos estructuras partidarias operando sobre el votante. Más libertad individual.

Por eso el reflejo del oficialismo es ampliar el debate, “complejizarlo”, llevarlo a una reforma total. Es una estrategia conocida: cuando una demanda es clara y popular, se la envuelve en un paquete grande, técnico y difícil de explicar.

Desde una perspectiva liberal, la secuencia debería ser al revés: primero transparencia, primero reglas claras, primero libertad de elección. Después, si hay consenso real y no de cúpulas, se discute lo demás.

Hoy Catamarca no necesita una Constitución nueva para que los mismos de siempre sigan decidiendo. Necesita instituciones que funcionen mejor, menos privilegios políticos y más poder para el ciudadano. Y en ese camino, la Boleta Única es un paso concreto, no un eslogan.

Temas: #Politica

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