La carrera de Geología en la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA atraviesa un momento de fuerte expansión. En los últimos años, la matrícula pasó de alrededor de 30 estudiantes a más de 100, consolidándose como una de las ofertas académicas con mayor proyección en la provincia. El motor principal de este crecimiento es claro: la minería volvió a ponerse en marcha y necesita profesionales formados para explorar, evaluar y desarrollar los recursos del subsuelo.
Según explicó la geóloga y docente Cynthia Lamas, el interés no es solo académico. La rápida salida laboral en proyectos mineros, estudios ambientales, recursos hídricos y ordenamiento territorial está empujando a muchos jóvenes a elegir una carrera con aplicación concreta. “La geología tiene muchas ramas. Se puede trabajar en agua, ambiente, minería o riesgos geológicos. La orientación de la UNCA responde a lo que la provincia necesita”, señaló.
Catamarca cuenta con una de las regiones geológicas más ricas del país: volcanes de más de 6.000 metros, campos de piedra pómez, salares, cuencas y formaciones únicas que funcionan como un laboratorio natural a cielo abierto. Esa ventaja comparativa no es solo turística o científica: es, sobre todo, productiva. Y ahí aparece un punto clave desde una mirada liberal: sin profesionales capacitados, no hay desarrollo posible del sector privado ni inversiones sostenidas.
Muchos estudiantes comienzan a trabajar incluso antes de recibirse, a partir de prácticas de campo y participación en proyectos. Eso demuestra que cuando el Estado no asfixia la actividad y hay reglas claras, el mercado genera oportunidades reales. La minería, lejos del relato ideológico que la demoniza, está creando empleo calificado y demandando conocimiento técnico local.
Otro dato relevante es el cambio de perfil en el estudiantado. La mayoría de quienes hoy cursan Geología son mujeres, en una carrera históricamente asociada a los hombres y al trabajo en campo duro. “Antes era casi exclusivamente masculina. Hoy la mayoría son mujeres”, destacó Lamas. Un fenómeno que refleja no solo apertura cultural, sino también que la carrera dejó de ser vista como algo marginal y pasó a ser una opción profesional concreta.
Además del vínculo con la minería, la Geología cumple un rol central en prevención de riesgos, estudios ambientales y planificación territorial. Pero nada de eso funciona sin una economía que genere recursos y sin un sector productivo activo que demande esos saberes.
En síntesis, el crecimiento de Geología en la UNCA no es casual: es el resultado directo de una provincia que vuelve a apostar por la minería como motor de desarrollo. La pregunta de fondo es si la política va a acompañar este proceso con menos trabas, más libertad para invertir y más confianza en el trabajo técnico, o si volverá a poner palos en la rueda justo cuando Catamarca empieza a formar los profesionales que necesita para crecer.