El Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón obtuvo una victoria contundente en las elecciones anticipadas de la Cámara Baja celebradas este domingo, un resultado que refuerza de manera significativa el liderazgo de la primera ministra Sanae Takaichi y consolida la estabilidad política de su gobierno.
De acuerdo con las proyecciones de los sondeos a boca de urna difundidos por la cadena pública NHK, el PLD alcanzaría entre 274 y 328 escaños de los 465 en juego, superando con holgura la mayoría absoluta necesaria para gobernar.
Si se suman los escaños de su socio de coalición, el Partido de la Innovación de Japón, el bloque oficialista podría reunir entre 302 y 366 diputados, lo que otorgaría al Ejecutivo un amplio margen para impulsar su agenda legislativa.
La elección fue convocada por Takaichi poco después de asumir el cargo el otoño pasado, y la primera ministra había condicionado su continuidad política al respaldo de las urnas. El resultado es interpretado como un aval directo a su gestión.
Los comicios se realizaron en un contexto adverso, con bajas temperaturas y fuertes nevadas en varias regiones del país, lo que afectó el transporte y anticipaba una participación reducida. Aun así, una parte significativa del electorado acudió a votar.
Durante la campaña, Takaichi puso el eje en la situación económica y el impacto del aumento del costo de vida. Entre sus propuestas se destacó un paquete de estímulo de 135.000 millones de dólares y la suspensión por dos años del impuesto al consumo sobre los alimentos.
En política exterior, la primera ministra sostuvo una línea firme en materia de seguridad regional, especialmente en relación con Taiwán, lo que generó tensiones con China. Esa postura fue leída en el plano interno como una señal de liderazgo y defensa de los intereses estratégicos de Japón.
La victoria del PLD también dejó en evidencia la debilidad de la oposición, que llegó fragmentada y sin una propuesta unificada. Con este resultado, Sanae Takaichi inicia una nueva etapa de su mandato con un fuerte respaldo parlamentario y mayor capacidad de maniobra política.