La inestabilidad política en Perú ha alcanzado un nuevo y triste récord. Con la destitución de José Jeri este 17 de febrero de 2026, el país andino profundiza un ciclo de crisis que parece interminable. Jeri, quien había asumido apenas en octubre de 2025 tras la caída de Dina Boluarte, fue removido por el Congreso bajo acusaciones de tráfico de influencias, dejando vacante nuevamente el sillón de Pizarro.
Este miércoles, el Parlamento elegirá a quien será el octavo presidente en menos de diez años. Pero la historia no termina ahí: el próximo 12 de abril, los peruanos irán a las urnas para elegir por voto popular al noveno mandatario de la década, quien asumirá el 28 de julio.
Para entender la magnitud del caos, basta con mirar la lista de jefes de Estado que pasaron por el gobierno desde 2016, ninguno logrando estabilidad real:
Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018): Renunció por escándalos de corrupción.
Martín Vizcarra (2018-2020): Destituido por "incapacidad moral".
Manuel Merino (2020): Duró solo 5 días y renunció tras protestas masivas.
Francisco Sagasti (2020-2021): El único que logró completar su mandato interino y entregar el poder ordenadamente.
Pedro Castillo (2021-2022): Destituido y preso tras un intento de autogolpe.
Dina Boluarte (2022-2025): Fue la que más duró en este ciclo, pero cayó en octubre de 2025.
José Jeri (2025-2026): Removido hoy, tras solo cuatro meses de gestión.
Analistas políticos coinciden en que el problema es estructural. Upi Torrado, directora de Datum Perú, explica que existe una dinámica perversa: presidentes débiles, sin mayoría propia, enfrentados a un Congreso con "superpoderes".
La trampa de la "Incapacidad Moral": Según el expremier Pedro Cateriano, el Congreso ha desvirtuado esta figura constitucional. Lo que debería usarse solo para casos graves (como traición a la patria), se utiliza hoy como una herramienta política elástica para echar a cualquier presidente que pierda el favor de los legisladores.
Partidos fragmentados: En el caso de Jeri, su partido (Somos Perú) era minoritario. Al verse envuelto en escándalos en plena campaña electoral para las elecciones de abril, el resto de los partidos decidió soltarle la mano para no verse "contagiados" por su mala imagen.
Mientras en Argentina recordamos la crisis de 2001 (cinco presidentes en una semana) como un hecho histórico lejano, Perú vive esta realidad como un presente continuo. Francisco Sagasti, el único exmandatario que salió ileso de esta década, fue lapidario: "Es un Congreso irresponsable con personajes que no están a la altura".
El desafío para el próximo 12 de abril será si el voto popular logra, finalmente, romper la maldición de la inestabilidad.