Las reservas internacionales brutas del Banco Central registraron este viernes el nivel más alto desde la asunción de Javier Milei, al ubicarse en USD 43.610 millones. El incremento se explicó principalmente por la suba del precio del oro, la valorización de activos en moneda extranjera y las recientes compras de dólares realizadas por el Tesoro Nacional, en la antesala de un vencimiento de deuda por USD 4.200 millones previsto para el 9 de enero.
De acuerdo con el informe diario del BCRA, las tenencias crecieron USD 596 millones en una sola jornada y acumularon una suba semanal de USD 1.197 millones. Se trata del mayor registro desde agosto de 2025. El desempeño estuvo fuertemente influido por el aumento del valor del oro, activo que hoy representa cerca del 20% de las reservas, cuando a comienzos de año explicaba alrededor del 15%.
El Banco Central posee unas 1,98 millones de onzas de oro y, con la cotización actual, ese stock supera los USD 9.000 millones. Según estimaciones privadas, el precio del metal subió más del 70% en lo que va del año, lo que explica buena parte de la mejora contable de las reservas, sin que ello implique necesariamente un fortalecimiento estructural de la posición externa.
A este factor se sumaron ingresos de organismos internacionales y la valorización del yuan, además de un rol más activo del Tesoro. El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que en las últimas semanas se adquirieron cerca de USD 900 millones por fuera del Mercado Libre de Cambios, con el objetivo de reforzar los dólares disponibles para afrontar compromisos financieros de corto plazo.
En ese marco, los depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central crecieron con fuerza durante diciembre, pasando de niveles marginales a casi USD 2.000 millones. El aumento se explicó por compras en el mercado, desembolsos de organismos como el BID y la colocación de deuda en moneda extranjera. Esta estrategia permitió mejorar la liquidez inmediata, aunque incrementó la dependencia de financiamiento y operaciones puntuales.
En paralelo, el Gobierno avanzó en la privatización de las represas hidroeléctricas del Comahue, operación que podría aportar unos USD 700 millones adicionales. Sin embargo, aún no está definido si esos fondos ingresarán antes del vencimiento de enero, por lo que el margen de maniobra sigue siendo acotado.
Pese al repunte de las reservas brutas, distintos analistas advierten que el panorama es menos favorable al observar las reservas netas. Estimaciones privadas indican que, descontados los pasivos de corto plazo, el resultado sigue siendo negativo. Bajo la metodología del FMI, que no computa revalorizaciones de activos ni desembolsos extraordinarios, el desvío respecto de las metas acordadas continúa siendo significativo, lo que anticipa nuevas negociaciones con el organismo.
En este contexto, el Banco Central anunció un nuevo esquema para acumular reservas mediante compras directas en el Mercado Libre de Cambios, incluso cuando el tipo de cambio se mantenga dentro de las bandas establecidas. La medida marca un giro respecto de la estrategia anterior y busca responder a una de las principales exigencias del FMI: fortalecer las reservas sin recurrir a controles ni distorsiones adicionales.
El plan oficial combina compras graduales de divisas con una mayor monetización de la economía, apostando a que el aumento en la demanda de pesos permita absorber dólares sin generar tensiones cambiarias. No obstante, el éxito del esquema dependerá de la confianza del mercado, de la disponibilidad genuina de divisas y de la capacidad del Gobierno para sostener el ajuste fiscal sin recurrir a soluciones transitorias.
Así, mientras el Ejecutivo destaca el récord de reservas como una señal de estabilización, el debate sigue abierto sobre la calidad de esa mejora y su alcance real para despejar los riesgos financieros de corto y mediano plazo.